martes, 3 de julio de 2007

TOP 10 de Cryptozoología enana. Dr. Andrew Crosse. Ácaros eléctricos. (1/10)

Está muy extendida la creencia popular de que la naturaleza es sabia. Pero no es así. A veces puede ser tan estúpida como nosotros. Pregúntenle sino (vía Angel Móvil) al primer invitado de este top diez, al inmortal Dr. Andrew Crosse que tuvo la desgracia de crear un ácaro, como primer y documentado caso de vida artificial off the sky. Un ácaro… pero eléctrico, eso sí. Sólo comparable en cuanto a fealdad a la garrapata cuántica. Aunque creo que no le importunó demasiado al bueno de Crosse. Al fin y al cabo había creado vida, como Dios, pero de Somerset y con gafas y con chaquetas largas ajustadas a talle y con un laboratorio homemade humeante de alquimia y espanto. Se dice que: “alrededor de su casa, por la noche danzaban los demonios, se daban cita las almas condenadas, mientras en el cielo se desencadenaban los rayos como maldiciendo aquel Prometeo redivivo, al ateo, al blasfemo supremo que intentaba competir con el Omnipotente creando vida de la nada“.
Todo empezó en 1837. Andrew Crosse, en cualidad de científico amateur, trabajaba en su laboratorio casero avanzando en sus estudios sobe la formación artificial de cristales, mezclando ácido clorhídrico y una solución de silicato de potasio que aplicó sobre un fragmento de roca volcánica rica en óxido de hierro que electrizó mediante un acumulador eléctrico. Hasta aquí todo bien. El típico experimento del científico que no quiere sacar más que cuatro aplausos decimonónicos ante un reducido círculo de connosieurs puestos de té y galletas. Sin embargo, la historia, al menos la esotérica, hizo qué al decimocuarto día de su inocente experimento, la figura del hasta entonces insulso ácaro trascendiese a los anales de la cryptozoología enana, y de la música, con sus ácaros favoritos.
Resumen del prodigio que advino tras las consecuencias del mal uso de la electricidad:

Día decimocuarto: Observación a través de una lente de unas excrecencias blanquecinas, casi hemisféricas que salen de la piedra electrizada.

Día decimoctavo: Crecen, emitiendo siete u ocho filamentos, cada uno de los cuales es mayor que el hemisferio sobre el cual se ha desarrollado.

Día vigésimo: Estas formaciones empiezan a tomar el aspecto de insectos perfectos.

Día vigésimoctavo: Las minúsculas criaturas mueven las patas. Se multiplican.

Día treintavo: Se separan de la roca y se mueven en todas las direcciones. Se confirman las sospechas. Son ácaros. Algunos de ellos tienen ocho patas.

Día del escepticismo: Podrían ser huevos que los ácaros dejaron en la roca y abiertos por la electricidad.

Día de la esperanza: No se imaginar unos huevos capaces de emitir filamentos que se convierten después en pelos (sic). No hay rastros de cáscaras. No hay trazas de insecto en la habitación.

Día de la confirmación: Elimina la piedra e igualmente pude crear sus ácaros en soluciones concentradas de nitrato de cobre, sulfato de cobre y sulfato de zinc.








No hay comentarios: